Varios son los puntos de interés de Señal, poemario firmado por Raúl Vacas publicado por Mundanalrüido; un esforzado trabajo de artesanía literaria que se evidencia en el especial esmero con que el autor construyó cada uno de sus poemas. Podemos conectar en mayor o menor medida con las inquietudes o reflexiones que refleja en ellos, pero lo que es innegable es que su estructura es firme y sólida. El autor acierta a enlazar cada verso con agilidad, ritmo y elegancia; dejándolos fluir pero sin perder nunca el lirismo, el planteamiento inicial ni la música interior, empleando siempre además la palabra precisa, la más adecuada.

El poemario está dividido en tres partes que se corresponden con tres diferentes acepciones o significados de la palabra Señal. En la primera de ella, aparecen poemas en los que el autor canta a la alegría del amor, dedicados a una musa amante-amada que con frecuencia es evocada, interpelada, imaginada y observada. En el segundo bloque, se agrupan poemas mucho más tristes y desesperanzados que hablan sobre el desgaste del amor, el no correspondido o el que se vive en soledad. Por último, en la tercera parte se llora la muerte del amor o se reflexiona sobre la muerte, tomando como punto de partida o excusa la perdida de dicho sentimiento. Del rojo optimismo de los primeros versos concluimos finalmente con el gris oscuro casi negro de los poemas finales.

Relacionado directamente con lo anterior, las ilustraciones de la gran Sara Morante no sólo evidencia esa degradación de la luz a las sombras, de la alegría a la tristeza, sirviendo de apoyo o contrapunto a cada uno de los poemas incluidos en el libro sino que, de alguna forma, funcionan además a modo de comentario al margen; como si la ilustradora expresará también su punto de vista o manifestara su acuerdo o desacuerdo sobre el texto al cual acompaña.

Poemas e imágenes comparten idéntico placer por lo simbólico, por intentar expresar un mensaje secreto entre líneas que cada lector podrá decodificar según su criterio, produciéndose así un suerte de simbiosis entre ambos lenguajes que me parece muy enriquecedora y estimulante.

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR
Mundo Macgregoriano

JOSEPH B MACGREGOR 05/07/2011